Yamandú Orsi,
el candidato de centro izquierda, no alcanzó el umbral del 50 por ciento frente
a su principal contendiente, Álvaro Delgado, de la coalición de centroderecha
del gobierno actual.
Los electores
uruguayos decidirán en la segunda vuelta quien será en próximo presidente del país,
tras publicar los resultados de las elecciones presidenciales del pasado
domingo 27 de octubre; en la que un exintendente de centroizquierda se impuso
al candidato de la coalición gobernante de centroderecha.
Con más del 80 por
ciento de los votos escrutados, los dos principales candidatos —Yamandú Orsi,
dos veces intendente y exprofesor de historia, y Álvaro Delgado, quien fue
secretario de la Presidencia del actual mandatario— dijeron a multitudes de sus
simpatizantes que esperaban enfrentarse en una segunda vuelta el 24 de
noviembre.
Las encuestas a pie
de las urnas mostraban a Orsi con un 42 por ciento frente al 44 por ciento de
los votos, muy por delante de Delgado, pero por debajo del umbral del 50 por
ciento necesario para la victoria en primera vuelta. Delgado obtuvo entre el 27
y el 28 por ciento de los votos, según las encuestas.
Orsi representa a
la alianza de centroizquierda Frente Amplio, que ocupó la
presidencia de 2005 a 2019. Llegó a las elecciones como favorito, reflejando el
deseo de una red de seguridad social más sólida en uno de los países más caros
de América Latina.
“Vamos en estos 27
días por ese último esfuerzo”, dijo a sus miles de simpatizantes en Montevideo,
la capital, refiriéndose a la recta final de la campaña.
Y, por otro lado, Delgado, exsecretario de la Presidencia del gobierno del presidente Luis Lacalle Pou, ha prometido continuar las políticas del mandatario, quien tiene un índice de aprobación de alrededor del 50 por ciento, según las encuestas.
Los dos candidatos que se enfrentarán en la segunda vuelta
“La gente ha
depositado su confianza en nosotros”, dijo Delgado a sus partidarios poco
después de la medianoche del lunes. “Mañana nos reuniremos para planificar la
campaña para la segunda vuelta”, exhortó.
Muchos ven a
Uruguay como una democracia modelo y un bastión de estabilidad en la región. No
está plagada de la amarga polarización que se observa en muchas democracias, y
la contienda se dio esencialmente entre dos candidatos moderados cuyos temas de
campaña a menudo se solapaban.
A Delgado se le ha unido
en el escenario otro candidato, Andrés Ojeda, quien quedó en un distante tercer
puesto, pero que superó las expectativas de muchos analistas; es un abogado,
experto en medios de comunicación, trató de animar a los jóvenes votantes
apáticos con videos de campaña en los que aparecía levantando pesas. “No se
puede ganar el gobierno sin nosotros”, dijo Ojeda.
Los funcionarios
electorales informaron de una participación del 89 por ciento de los 2,7
millones de votantes con derecho a voto. El voto en las elecciones
presidenciales y parlamentarias es obligatorio en Uruguay.