El escritor Engonga Michá Oyana ha presentado su nueva publicación, BIKANGÁ, Letras Fang, una obra calificada de vanguardista por los asistentes en el anfiteatro del Centro Cultural de España en Malabo, entre ellos, estudiantes, docentes, creadores culturales y lectores comprometidos por salvaguardar el patrimonio lingüístico nacional.
Malabo, 16 de abril. El autor articula un espacio nunca llevado al contexto literario sobre la escritura de la lengua fang con carácteres diferentes al alfabeto grecorromano; Engonga Micha Oyana traslada con esta publicación literaria "la riqueza fonética, semántica y sintáctica del fang, demostrando que el idioma posee densidad suficiente para sostener pensamiento abstracto, literatura y pedagogía", reconoce unas de las personas al acto. El texto recoge expresiones idiomáticas, estructuras gramaticales y recursos retóricos que han vertebrado durante siglos la tradición oral fang, y los fija en un registro escrito que aspira por circular en las aulas, bibliotecas y espacios abiertos para el debate académico.
Según Engonga Michá Oyana las lenguas nacionales se enfrentan con un proceso de erosión acelerado, especialmente entre las generaciones jóvenes, donde el prestigio social de las lenguas europeas ha desplazado progresivamente a las lenguas nacionales. Frente a esa dinámica, para Engonga Micha, la escritura y el habla deben actuar "como acto de resistencia, para el bien de las nuevas generaciones". Publicar en fang, sostuvo, "constituye una afirmación de soberanía cultural y un antídoto contra la homogeneización lingüística".
Por un lado, el autor reclama la incorporación sistemática de las lenguas nacionales o étnicas en los planes y programas de estudios y en las políticas editoriales, para que dejen de ser objeto etnográfico y se conviertan en lengua de pensamiento y de creación plena. Muchos países africanos lo han conseguido.
BIKANGÁ, Letras Fang" impugna la reducción de las lenguas africanas a reliquias orales o a elementos de color local; las sitúa en el terreno de la producción contemporánea y exige para ellas el mismo estatus que ostentan las lenguas hegemónicas.
El gesto de Engonga Michá Oyana obliga a las instituciones educativas y a los lectores a responder una cuestión de fondo. La obra no ofrece una respuesta complaciente. Abre un debate y deposita en la sociedad la responsabilidad de continuarlo.
Teresa Silva Ada