Rvdo. Fernando Ignacio ONDO
Ndjeng Afang
La familia, camino de humanización.
Reflexionar sobre el matrimonio
no es solo hablar de una institución social. La Sagrada Escritura recuerda que,
sin Dios como fundamento, todo esfuerzo humano resulta frágil. Por ello,
difícilmente puede existir una sociedad sana sin matrimonios sólidos.
Desde el principio, el matrimonio
forma parte del designio del Creador. La complementariedad entre el hombre y la
mujer responde a un plan que va más allá de lo afectivo más bien es parte de un
plan divino: es una alianza que integra cuerpo y espíritu y que vincula a la
familia con la comunidad.
En el contexto africano, el
matrimonio tiene además una profunda dimensión social. No une únicamente a dos
personas, sino que sostiene la estructura de la comunidad, otorga identidad a
los hijos y fortalece la solidaridad entre los pueblos. Por eso, no es solo un
hecho biológico o privado, sino una institución con valor espiritual y
cultural.
Hoy se habla de una “crisis
matrimonial” marcada por la del compromiso y la proliferación de uniones
temporales. Cuando el matrimonio pierde su carácter sagrado, se debilitan
también la familia y la sociedad, pues la crisis es, en el fondo, una crisis de
valores como la fidelidad, la estabilidad y la responsabilidad.
Para la Iglesia, el matrimonio es una vocación y un camino de santidad que no anula los valores auténticos de La importancia del matrimonio y la familia en nuestras sociedades
En definitiva, el matrimonio sigue siendo un pilar esencial para dignificar al ser humano y humanizar nuestras sociedades.