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Junta de Paz de Trump para gobernar Gaza

La llamada Junta de Paz es un fideicomiso impuesto por Estados Unidos para gobernar sobre la Franja de Gaza. Este organismo internacional es uno de los componentes centrales del plan de 20 puntos presentado por Donald Trump en septiembre de 2025, que posteriormente recibió la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con la resolución 2803.

El nuevo mandato de Trump sobre Gaza tiene la responsabilidad de avanzar hacia la fase dos del plan presentado por el presidente estadounidense en septiembre del 2025, cuyo elemento central es el desarme de la resistencia palestina, algo a lo que Hamás se ha negado repetidamente mientras no haya una vía creíble a un Estado palestino.

La resistencia palestina sabe que abandonar las armas a la colaboracionista Autoridad Nacional Palestina sólo creará las condiciones para que Israel pueda continuar la ocupación y termine el genocidio, según publica el diario español “La Razón”.

Pero, fuentes palestinas de Gaza aseguran que el ejército israelí ha incumplido prácticamente todos los días el “alto al fuego” y se prepara para una nueva ofensiva mientras continúa reduciendo el perímetro del campo de concentración, moviendo la línea amarilla.

La Junta de Paz está compuesta de cuatro niveles. En el primero están los miembros que integrarán este organismo, con Donald Trump como presidente. A este nivel, la Casa Blanca ha invitado a otros jefes de gobierno o de Estado de su mismo rango; el presidente de los EE. UU ha ofrecido unirse a la misma a aquellos dirigentes que reman a su criterio:

  • El presidente argentino, Javier Milei
  • El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan
  • El presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi
  • El presidente paraguayo, Santiago Peña
  • El presidente pakistaní, Shehbaz Sharif
  • El primer ministro albanés, Edi Rama
  • El rey jordano, Abdullah II
  • El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam.

El objetivo de la Junta de Paz va más allá de Gaza, casi consiste en crear un nuevo órgano de gobernanza internacional presidido por Estados Unidos que podría actuar de forma similar en otros conflictos por donde EE. UU tiene asentado sus intereses, debilitando de esta manera el papel de Naciones Unidas como parte de la remodelación del orden internacional.

En esta junta, las decisiones se tomarían por mayoría, con un voto por cada Estado miembro presente, pero todas estarían sujetas a la aprobación del presidente, por lo que Trump ejercería en realidad poderes plenos sobre el resto de miembros.

Esta Junta convocaría reuniones con derecho a voto al menos una vez al año y “en las fechas y lugares adicionales que el presidente considere oportunos”, según el borrador de los estatutos. El orden del día estaría sujeto a la aprobación del presidente.


Trump también tendría la facultad de destituir a cualquier miembro, sujeto al veto de una mayoría de dos tercios de los Estados miembro. “El presidente designará en todo momento a un sucesor para el cargo de presidente”, establece el estatuto, lo que significa que Trump podría retener la presidencia en todo momento, “incluso tras abandonar la Casa Blanca”, según publica “La Razón”.

Así mismo, cada Estado miembro ejercerá un mandato de no más de tres años a partir de la entrada en vigor de la presente Carta, renovable por el presidente; el mandato de tres años no se aplicará a los Estados miembros que aporten más de mil millones de dólares en fondos en efectivo a la Junta de Paz durante el primer año de entrada en vigor de la Carta”, según reza el borrador. Todos los fondos de la organización estarían controlados, como es de esperar, por Trump como presidente.

En un segundo nivel del organismo, se encuentra la Junta Ejecutiva, que es la que realmente se encargaría de la reconstrucción, gobernanza, relaciones regionales, seguridad y movilizar fondos en Gaza. Este órgano está subordinada a la Junta de Paz y participaría en sus reuniones periódicas.

En un tercer nivel está la Junta Ejecutiva de Gaza, una versión expandida de la anterior cuyos miembros son prácticamente los mismos. La diferencia es que los poderes de este ente son únicamente consultivos para apoyar la gobernanza y proveer de servicios. En estos tres niveles, no aparecen los palestinos.

Y, en el fondo de la cadena de poder, se ubican los palestinos, que formarán el Comité Nacional para la Administración de Gaza, un organismo tecnocrático sin capacidad de tomar decisiones, cuya única responsabilidad será supervisar los servicios públicos y las instituciones civiles.

El búlgaro Nickolay Mladenov ejercerá de Alto Representante para Gaza, su elección como director general de la Junta de Paz ha sido una opción de compromiso con las capitales árabes que no veían con buenos ojos a Tony Blair. 


Ndze Biyoa Asuhe

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