El turismo y la aviación mundial observan de cerca el
desarrollo de este megaproyecto, que se enmarca en la transformación económica y
cultural que Arabia Saudí ha estado impulsando en los últimos años. El
diseño incluye instalaciones recreativas y comerciales de
lujo, haciendo del aeropuerto no solo un centro de viajes, sino
también un espacio de entretenimiento y compras.
Arabia Saudí ha iniciado la construcción del que
será el aeropuerto más grande del mundo, una obra faraónica que ha despertado
la atención global. El Aeropuerto Internacional Rey Salman, contará con
seis gigantescas pistas y tendrá una capacidad anual para 120 millones de
pasajeros, lo que lo convertirá, según fuentes cercanas al diseñador, “en el
más grande del mundo cuando esté completamente operativo en 2030”.
Para poner en contexto su magnitud, la superficie
del aeropuerto abarcará más de 57 kilómetros cuadrados, de los cuales 12 se
destinarán a áreas comerciales, restaurantes, cafeterías y zonas de descanso.
El proyecto ha sido diseñado por la firma del renombrado
arquitecto británico Norman Foster, conocido por sus ambiciosas; y la empresa Mace, otra empresa británica, supervisará
la ejecución de la construcción. El turismo y la aviación mundial observan de
cerca el desarrollo de este megaproyecto, que se enmarca en la transformación
económica y cultural que Arabia Saudí ha estado impulsando en los últimos
años. El diseño incluye instalaciones recreativas
y comerciales de lujo, haciendo del aeropuerto no solo un
centro de viajes, sino también un espacio de entretenimiento y compras.
“He visto cambiar a otros países antes, pero no creo
haber visto nunca nada parecido al cambio que se está produciendo en Arabia
Saudí”, dijo Richard Quest, corresponsal de viajes de CNN, en referencia al
impacto que tendrá este nuevo aeropuerto y otros proyectos en el panorama
global que se está llegando a cabo en Arabia Saudita, gracias a los
hidrocarburos.
El diseño no solo busca eficiencia y capacidad, sino que
también está orientado a ofrecer una experiencia de primer nivel para los
pasajeros, con el objetivo de competir directamente con otros gigantes
internacionales como los aeropuertos de Atlanta y Dubái, que lideran en
tráfico aéreo global.
Con este megaproyecto, Arabia Saudí continúa
afianzando su ambición de convertirse en un referente mundial en turismo y
transporte, consolidando su posición en el mapa de los principales destinos
globales para el 2030.