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El ANC planta cara: “No vamos a abandonar nuestras políticas económicas negras por presión de EE.UU.”

El Congreso Nacional Africano (ANC), el partido más grande y con más historia en Sudáfrica, ha dejado claro que no va a retroceder en su política de empoderamiento económico negro, aunque Estados Unidos y sus aliados levanten la voz. Así lo ha declarado el secretario general del partido, Fikile Mbalula, en una rueda de prensa tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional.

“No vamos a abandonar nuestras políticas de transformación económica solo para complacer a Estados Unidos”, dijo Mbalula de manera contundente, en medio de una creciente tensión comercial entre ambos países.

Sudáfrica se enfrenta a la posibilidad de que sus exportaciones hacia EE.UU. reciban un arancel del 30%, una medida que, según Mbalula, tiene motivaciones políticas. El líder del ANC señaló directamente a la Alianza Democrática (DA) —el principal partido de oposición en el país— como responsable de incitar a Washington a tomar estas medidas.

“La DA está haciendo lobby allá afuera, diciéndole a Estados Unidos que nuestras políticas de empoderamiento negro deben ser eliminadas”, afirmó. Y fue aún más claro, “eso es ceder ante una mentalidad imperialista que ya conocemos muy bien”.

Mbalula se refería específicamente a la política conocida como Empoderamiento Económico Negro de Base Amplia (BBBEE, por sus siglas en inglés), una iniciativa clave en la agenda del ANC para corregir los desequilibrios heredados del apartheid. Esta política busca aumentar la participación de los sudafricanos negros en la economía a través de medidas que favorecen el acceso al empleo, la educación, y la propiedad de empresas.

Según Mbalula, el objetivo del ANC es bastante claro, “no se puede, por interés nacional, decir ‘deshagamos el BEE’ solo para apaciguar a Estados Unidos. Eso no nos va a ayudar en el camino hacia una transformación real”.

Durante su intervención, Mbalula también echó mano de la historia para poner la situación en contexto. Recordó que, durante el régimen del apartheid, el ANC fue calificado como una organización terrorista por Estados Unidos, en tiempos del presidente Ronald Reagan. “Ahora estamos en una democracia, y aun así nos quieren castigar como nación por cosas que no reflejan la realidad de nuestros esfuerzos”, declaró.

La prensa sudafricana revela que el gobierno sudafricano se mantiene firme. Aunque los posibles aranceles representan una amenaza seria para la economía del país, el ANC insiste en que no sacrificará sus políticas de transformación social por presión externa.

“Deben entender que estos aranceles van a afectar negativamente nuestra economía, pero eso no significa que debamos ceder”, concluyó Mbalula, visiblemente molesto por lo que considera una intromisión extranjera en asuntos soberanos.

La pelota está ahora en la cancha de Washington. Mientras tanto, Sudáfrica se prepara para enfrentar las posibles consecuencias, pero con una cosa clara: no piensa retroceder en su lucha por una economía más justa e inclusiva para todos los sudafricanos.

 


Ndze Biyoa Asuhe

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