El salón de actos del Centro Cultural de España en Bata se llenó el pasado martes de palabras, recuerdos y sabiduría ancestral para rendir homenaje a Gregorio Eyi Nkogo, más conocido como Eyi Moan Ndok una de las voces más importantes del folklore fang.
La actividad fue
conducida por dos personas conocidas, Ramón Sales Encinas y Domingo Ela Mba,
investigadores y responsables de la transcripción y traducción al español de
varias epopeyas del célebre trovador. A través de un lenguaje sencillo pero
profundo, ambos acercaron al público la vida y obra de un hombre que dedicó su
existencia a contar historias, transmitir valores y construir parte de la
identidad del Pueblo fang. Con el Nvet a través de epopeyas.
Durante la presentación, los ponentes
relataron cómo Eyi Moan Ndok se inició en el arte gracias a su cuñado, un mwan Obuk
de Akonibe, según les relató el mismo Eyi Mwan Ndong. Desde entonces, su voz y
su nvet recorrieron aldeas, Pueblos y ciudades durante generaciones, llevando
consigo relatos que narran la eterna lucha entre dos mundos: el nkieñ, el sur o
inframundo donde, por cierto, viven los inmortales, y el okuiñ, el norte, el mundo
de los mortales.
Estos relatos contrastan valores y contravalores. Por una parte, está el lado oscuro, la arrogancia, la anarquía, la brutalidad y el nepotismo; y por otra, el lado de la sabiduría, la disciplina, la transparencia, el orden y la ejemplaridad. Para muchos de los asistentes, esas enseñanzas deberían ser rescatadas y aplicadas hoy, especialmente en un mundo que parece haber perdido el rumbo ético.
Cuentos que
educan, enseñan y hacen pensar
Sales Encinas y Ela
Mba analizaron con el público asistente cinco de los relatos que ellos mismos
habían transcrito en la década de los 90. “Milang mi nvet”, títulos que llamaron
la atención y provocaron interesantes reflexiones colectivas. Entre ellos:
- El extraño regalo venido de
otro mundo
- Akoma Mba ante el tribunal
de Dios
- Mondu Meseng, el busca líos
- Eyomo Ndong y Mbua Ndong
- El antropófago
Estas epopeyas,
cargadas de simbolismo y valores, generaron un animado debate. Los asistentes
compartieron ideas, preguntas y experiencias personales, en un ambiente de
respeto y admiración por la sabiduría que emergía cada relato.
Un legado que no
debe perderse
La jornada concluyó con un sentimiento común: la necesidad urgente de preservar, divulgar y honrar el legado de Eyi Moan Ndok, no sólo como gesto de reconocimiento a su trabajo, sino como una herramienta viva para educar, inspirar y recuperar las raíces culturales. Como señaló uno de los presentes, “estos cuentos no son solo del pasado; son una guía para el presente y una luz para el futuro”.
El encuentro se clausuró con una imagen simbólica que muchos recordarán: el deseo no cumplido de Eyi Moan Ndok de “ir a cantar y tocar su nvet en Malabo; sentado sobre un caballo”. Una frase que resume la grandeza de su espíritu y el sueño de ver su arte reconocido más allá de las aldeas.
Bonifacio Esono Monswa