El caso de Sylvia Bongo y su hijo Noureddin Bongo Valentin sigue generando controversia en Gabón. Aunque el proceso judicial permanece estancado; ambos han iniciado una huelga de hambre, según informó Gisèle Eyue-Bekale la abogada de los dos. “En dos días consecutivos, las neveras portátiles enviadas con alimentos regresaron intactas”, declaró la letrada, lo que ha generado creciente preocupación.
Detenidos desde
hace casi veinte meses, Sylvia y Noureddin no han conocido avance significativo
en su situación legal. Su abogada, tras una visita al domicilio del
expresidente, reveló que Ali Bongo notó que su esposa y su hijo mayor se habían
negado a comer. “Desde hace dos días, los alimentos enviados no han sido
consumidos”, señaló Eyue-Bekale, interpretando junto con el exmandatario que
ambos habrían optado por iniciar una huelga de hambre.
Este acto de
protesta parecería responder a la prolongada detención sin resolución, las
condiciones en las que se encuentran y, especialmente, al deterioro de su
estado de salud. En el caso de Sylvia Bongo, de 62 años y con problemas médicos
previos, la situación es particularmente delicada. Ali Bongo ha manifestado su
deseo de poder reencontrarse con ellos.
Tras el golpe de
Estado del 30 de agosto de 2023, Sylvia Bongo fue puesta bajo arresto el 12 de
octubre de ese año, acusada de falsificación, lavado de dinero y receptación.
No obstante, su abogada denunció el 30 de marzo que el plazo legal de seis
meses para prorrogar una detención expiró el 12 de abril de 2024, calificando
la situación actual como una “privación de libertad injustificada”.
Eyue-Bekale también ha anunciado la imposibilidad de que familiares y allegados visiten a Sylvia y Noureddin Bongo, señalando que “el derecho de toda persona detenida a recibir visitas no se limita a las autoridades”, e insistiendo en que; al prohibirles visitar a Sylvia y Noureddin Bongo, el Estado gabonés viola los derechos humanos y el respeto a la vida privada y familiar.
Ndze Biyoa Asuhe