Dr. Cecilio Jesus Mba Mesi Akele.
Alto
Funcionario del Departamento de Asuntos Politicos, Paz y Seguridad Comision de la Union Africana, Addis Ababa, Etiopia
Hay investigaciones académicas
que nacen de una inquietud intelectual. Otras nacen de los libros, de las
bibliotecas y de las aulas universitarias. Pero existen investigaciones que
nacen de una pregunta mucho más exigente: ¿por qué, después de tantos esfuerzos
nacionales, regionales e internacionales, los conflictos africanos continúan
produciendo inestabilidad, desplazamientos, crisis humanitarias y enormes
costes humanos?
Mi investigación doctoral nació precisamente de
esa pregunta.
El resultado fue una tesis
doctoral titulada “Evaluación de la Arquitectura de Paz y Seguridad de la Unión
Africana (APSA): estudio sobre la Misión Internacional de Apoyo a la República
Centroafricana con Liderazgo Africano (MISCA)”, realizada en el marco de mi
formación doctoral en Ciencias Políticas, con especial atención a la resolución
de conflictos.
El propósito no era estudiar
simplemente una misión militar africana. La cuestión era mucho más profunda:
examinar hasta qué punto África estaba construyendo una capacidad propia para
prevenir, gestionar y resolver sus conflictos y, sobre todo, qué ocurría cuando
esa arquitectura institucional tenía que enfrentarse a una crisis real.
Y para responder a esa pregunta escogí la
República Centroafricana.
¿Por qué la República
Centroafricana y por qué la MISCA?
La elección de la República
Centroafricana no fue accidental. Durante mi trayectoria profesional en la
Comisión de la Unión Africana y, particularmente, en el Departamento de Asuntos
Políticos, Paz y Seguridad, había tenido la oportunidad de participar en
misiones, reuniones y actividades relacionadas con diferentes situaciones de
conflicto en África. La experiencia acumulada me llevó progresivamente a una
preocupación académica: comprender no solamente las causas de los conflictos,
sino también la capacidad de las propias instituciones africanas para responder
a ellos.La investigación se concentró, por ello, en la relación entre dos
elementos: comprender el conflicto y comprender las respuestas africanas
destinadas a resolverlo. En 2017 solicité disponer de un período para realizar
una investigación más profunda, tanto en Addis Abeba, sede de la Unión
Africana, como en los lugares donde las decisiones africanas se habían llevado
a la práctica.
La MISCA ofrecía un
laboratorio excepcional para esa investigación. La misión representaba una de
las operaciones más importantes emprendidas por la arquitectura africana de paz
y seguridad y constituía, al mismo tiempo, una prueba para la capacidad de la
Unión Africana de traducir sus principios, normas y decisiones políticas en
resultados concretos sobre el terreno. La propia investigación identifica la
MISCA como un caso particularmente significativo por sus implicaciones para la
credibilidad, legitimidad y efectividad de la Unión Africana, así como por las
lecciones que podía proporcionar para futuras operaciones africanas de paz.
La pregunta
central: ¿existe una verdadera capacidad africana para hacer la paz?
La investigación partió de dos
grandes preguntas. La primera, buscaba determinar cómo se había construido
doctrinal, normativa e institucionalmente la Arquitectura Africana de Paz y
Seguridad (APSA). Y la Segunda, de cómo esa arquitectura se había
operacionalizado en la realidad africana, tomando como estudio de caso la MISCA
en la República Centroafricana.
A partir de ahí surgieron preguntas más
concretas:
- ¿Cuál era el mandato de
la MISCA?
- ¿Cómo fue implementado?
- ¿Qué dificultades
aparecieron sobre el terreno?
- ¿Cómo funcionaron el mando
y la coordinación?
- ¿Qué capacidad
institucional tenía la Unión Africana?
- ¿Qué papel desempeñaron
las Naciones Unidas, la Unión Europea y las organizaciones regionales?
- ¿Qué impacto produjo la
misión en materia de seguridad y política?
No se trataba, por tanto, de
preguntar únicamente si la misión había tenido éxito o fracaso. La
investigación buscaba algo más útil: identificar qué funcionó, qué no funcionó
y por qué.
Por lo que, la
investigación salió de los libros y
llegó al terreno. Y, uno de los elementos que considero más importantes de esta
investigación fue su metodología.
La tesis no se construyó
exclusivamente a partir de fuentes bibliográficas. Se combinaron documentos
oficiales, literatura académica, artículos, información institucional y
entrevistas cualitativas realizadas durante diferentes estancias de
investigación.
En 2017 viajé a Bangui (RCA)
para investigar directamente las condiciones en las que se había desarrollado
la MISCA. Allí fueron entrevistados analistas vinculados a la misión y
responsables de diferentes instituciones del Estado centroafricano.
La investigación también
permitió visitar el Mecanismo de Alerta Rápida de la Comunidad Económica de los
Estados de África Central (CEEAC), en Libreville (Gabon).
Pero el trabajo de campo no se
limitó a África Central. La investigación incluyó contactos y estancias
relacionadas con Bruselas, Bangui, Libreville, Addis Abeba, París y Nueva York,
permitiendo observar diferentes dimensiones del problema: la operación africana,
la dimensión regional, el apoyo europeo, la participación francesa y la
relación con las Naciones Unidas. Las entrevistas fueron transcritas y
analizadas conforme a las reglas metodológicas establecidas para la
investigación. Ese contacto directo permitió comprender una realidad que muchas
veces no aparece completamente en los documentos oficiales: la distancia que
puede existir entre una decisión adoptada en una sede institucional y su
ejecución sobre el terreno.
La MISCA:
cuando la ambición africana se encuentra con las limitaciones institucionales.-La
MISCA representó una expresión concreta del principio de “soluciones africanas
a problemas africanos”. Su mandato buscaba contribuir a estabilizar la
República Centroafricana en un contexto marcado por violencia, enfrentamientos
y graves riesgos para la población civil. La misión debía operar en un entorno
extremadamente complejo y con diferentes actores armados y políticos. Pero
precisamente allí apareció una de las principales conclusiones de la
investigación.
Reconocer que la existencia de
una arquitectura normativa no garantiza automáticamente la existencia de una
capacidad operacional equivalente.
África había
construido principios, instituciones y mecanismos de paz y seguridad. Sin
embargo, la investigación puso de relieve las dificultades que surgían cuando
estos mecanismos debían traducirse en capacidades concretas: planificación,
financiación, logística, recursos humanos, mando, coordinación, información y
sostenibilidad. La estructura de la tesis dedicó precisamente una parte
sustancial al estudio de los medios, la logística, las restricciones
operativas, la coordinación entre la Unión Africana, los Estados contribuyentes
y otros actores, así como a la planificación estratégica, el mando, la relación
con Naciones Unidas y el apoyo de los socios internacionales.De lo que no fue
una historia de fracaso: fue una historia de aprendizaje. Una lectura
superficial podría quedarse únicamente con las limitaciones de la MISCA, pero
una investigación seria, debe evitar esa simplificación.
La tesis reconoce
contribuciones importantes de la misión, entre ellas su papel en la prevención
de una catástrofe humanitaria mayor y en la protección de civiles. Al mismo
tiempo, identifica limitaciones operativas y estructurales que afectaron a la
capacidad de la misión. Precisamente por ello, la MISCA debe ser entendida como
un caso de aprendizaje institucional. La cuestión fundamental no es si una
operación africana puede ser perfecta. Ninguna operación de paz lo es. La
cuestión es si las instituciones africanas son capaces de aprender de sus
experiencias, corregir sus deficiencias y transformar esas lecciones en
reformas institucionales. Ahí reside, probablemente, la mayor utilidad de la
investigación.
La gran lección: la paz necesita instituciones,
pero las instituciones necesitan capacidades. La tesis conduce a una conclusión fundamental: la arquitectura africana de
paz y seguridad no puede evaluarse únicamente por la calidad de sus normas.
Debe evaluarse por su capacidad para convertir esas normas en acción. Esto
significa que la autonomía africana en materia de paz y seguridad requiere
mucho más que voluntad política. Requiere:
·
capacidad de alerta temprana.Los conflictos deben ser identificados
antes de que alcancen niveles que hagan mucho más costosa la intervención.
·
capacidad financiera.Una operación que depende permanentemente de
recursos externos tiene dificultades para garantizar previsibilidad, autonomía
y sostenibilidad.
·
capacidad logística.La voluntad política de desplegar fuerzas debe ir
acompañada de transporte, comunicaciones, equipamiento, planificación y
sostenimiento.
·
capacidad de mando y planificación estratégica.Una operación
multinacional necesita claridad en las responsabilidades, unidad de dirección y
mecanismos eficaces de coordinación.
·
coordinación entre instituciones africanas.La Unión Africana y las
organizaciones regionals, en ese sentido, la CEEAC, no deben trabajar como
estructuras paralelas, sino como componentes de un sistema integrado.
·
una relación más estructurada con las Naciones Unidas.La experiencia de
la MISCA demostró la importancia de la cooperación entre la dimensión africana
y la dimensión universal de la seguridad colectiva que prevalece en el Sistema
de las Naciones Unidas.
La propia tesis dedica su
capítulo final a estas cuestiones: autonomía estratégica, refuerzo de
capacidades, coordinación UA-ONU, fortalecimiento del papel de las
organizaciones regionales, mejora de los mecanismos de alerta, financiación y
mando y construcción de una arquitectura africana más integrada.
De la MISCA a una nueva generación de operaciones
africanas
Quizá la conclusión más importante
del trabajo sea que las futuras operaciones africanas no deberían comenzar
desde cero. Cada misión debe convertirse en una fuente de conocimiento
institucional.
La experiencia de la MISCA
demuestra la necesidad de construir mecanismos permanentes que permitan: conservar las lecciones aprendidas de cada operación; mejorar la planificación antes del despliegue; fortalecer las capacidades africanas de alerta temprana; asegurar mecanismos financieros previsibles; mejorar la logística y el sostenimiento; reforzar el
mando y control; establecer una coordinación
más clara entre la Unión Africana y las comunidades económicas regionales; profundizar la cooperación con Naciones Unidas; integrar mejor los componentes civiles, políticos, militares y
humanitarios de las operaciones de paz.
El capítulo dedicado a las conclusiones de la
investigación denomina precisamente este proceso “repensar la APSA a partir del
caso centroafricano” y plantea avanzar hacia una arquitectura africana de paz y
seguridad más integrada.
¿Qué significa entonces “soluciones africanas a
problemas africanos”?
Esta expresión no debería
interpretarse como una voluntad de excluir a la comunidad internacional. Su
significado más profundo debería ser otro: que África tenga la capacidad
política, institucional y operacional de asumir la responsabilidad primaria de
responder a sus propias crisis, trabajando con socios internacionales cuando
sea necesario. Por lo que la MISCA mostró precisamente la complejidad de esa
relación. La operación se desarrolló en un sistema multinivel en el que
interactuaban la Unión Africana, la CEEAC, las Naciones Unidas, la Unión
Europea, Estados miembros africanos y otros socios internacionales. La
investigación considera esta interacción particularmente relevante para
comprender cómo funciona en la práctica la comunidad de seguridad multinivel
que representa la APSA. Por ello, autonomía africana no significa aislamiento
africano. Significa disponer de capacidades propias suficientes para negociar,
decidir, desplegar, coordinar y actuar desde una posición de mayor capacidad
institucional.
El valor de una investigación doctoral: convertir
experiencia en conocimiento, que significa?
Para mí, este Doctorado en
Ciencias Políticas representa algo más que un título académico. Representa la
transformación de una experiencia profesional acumulada durante años en una
investigación sistemática. La experiencia adquirida en la Comisión de la Unión
Africana, los estudios realizados en relaciones internacionales, diplomacia,
ciencias políticas, paz y seguridad, y las numerosas misiones realizadas en
África fueron creando progresivamente una pregunta que necesitaba una respuesta
académica. La tesis permitió precisamente establecer ese puente entre la teoría
y la práctica; entre la institución y el terreno; entre la decisión política y
su implementación. Y, esa es también una de las razones por las que considero
que el caso MISCA puede resultar útil para otros investigadores y futuros
doctorandos en la materia.
Una lección para quienes aspiran a un Doctorado. Muy
importante
Una tesis doctoral no debería
consistir únicamente en reunir información sobre un tema. Debe intentar
responder una pregunta que todavía necesita una explicación. En el caso de esta
investigación, la pregunta fue sencilla de formular, pero compleja de responder:
¿Qué ocurre cuando una arquitectura africana de paz y seguridad, concebida para
responder a los conflictos del continente, tiene que enfrentarse realmente a
una crisis como la de la República Centroafricana?
La respuesta exigía estudiar
simultáneamente normas, instituciones, actores, decisiones, capacidades,
recursos, relaciones internacionales y realidad social. Por ello, el estudio se
estructuró en dos grandes dimensiones: primero, comprender la génesis y
configuración de la APSA; segundo, comprobar cómo esa arquitectura funcionaba
en la práctica mediante el caso MISCA. Esta metodología puede constituir una referencia
para otros investigadores: elegir un problema concreto, formular preguntas
precisas, construir una metodología sólida, buscar evidencias y, finalmente,
transformar los resultados en propuestas capaces de contribuir al conocimiento
y a la práctica. Todo ello, ha sido recogido en esa Tesis Doctoral.
Por optra parte, más que estudiar
un conflicto: estudiar cómo construir la paz. El verdadero
significado de la investigación no se encuentra solamente en la República
Centroafricana ni en la MISCA. Se encuentra en una pregunta mucho más amplia:
¿Puede África construir instituciones capaces de transformar su voluntad
política de paz en capacidad efectiva para prevenir y gestionar conflictos? La
experiencia de la MISCA no ofrece una respuesta definitiva. Pero ofrece algo
quizá más importante. Un conjunto de lecciones: Lecciones
sobre lo que funciona, Lecciones sobre lo que falla, Lecciones sobre la financiación, Lecciones
sobre la logística, Lecciones
sobre el mando, Lecciones sobre la
coordinación regional, Lecciones
sobre la relación entre África y Naciones Unidas.
Y, sobre todo, lecciones sobre la necesidad de que las instituciones aprendan
de sus propias experiencias.
En conclusion, la
investigación doctoral comenzó intentando comprender una misión de paz,
pero,terminó planteando una cuestión mucho mayor: el futuro de la paz y la
seguridad africanas dependerá no solamente de la existencia de una arquitectura
institucional, sino de la capacidad de África para dotarla de los medios
políticos, financieros, humanos, logísticos y estratégicos necesarios para
hacerla funcionar. Ese fue, en esencia, el aprendizaje que dejó la MISCA. Y esa
es quizá la principal razón por la que estudiar el pasado de una operación de
paz africana sigue siendo útil para pensar el futuro del continente. A buen entendedor.